jueves, noviembre 16, 2006


Apuntes de Frank Gehry
El prestigio como director de Pollack, siempre me ha resultado un poco esquivo. El prestigio como arquitecto de Frank Gehry me ha resultado tan evidente, como chocantes sus diseños. Afortunadamente Pollack, sin ser un genio, no es un incompetente. Afortunadamente la personalidad de Gehry es tan atractiva, como sus edificios retorcidos. Lo mejor de la película de Pollack es que se sitúa en el mismo lugar que nosotros, el público. Reconoce que no tiene ni idea de arquitectura, ni tan siquiera de documentales. Por eso la fascinación que trasmite por la obra de Gehry es paralela a la nuestra. Su visión es la del profano. Y el estudio del arquitecto es el taller de las maravillas. Aunque la película no esta dividida en partes ni en bloques, sí está dividida en ámbitos, al modo de un edificio. Está el ámbito de las obras, el ámbito del trabajo en el estudio, el ámbito de la vida, y el ámbito del círculo que rodea a Gehry, Pollack se mueve en esos ambitos con bastante libertad, dejando un regusto a conversación fluida y un discurso coherente pero no atado a un hilo central. No es una estructura novedosa, pero no es ineficaz, porque hay un gran aliado que hace el transcurrir de imágenes llevadero: Desde el principio lo que transmite la película es sentido del humor. No nos equivocábamos, para construir semejantes edificios, hay que poseer mucho sentido del humor. Y es algo que parece rodear al protagonista. Sus amigos, más cercanos a un ámbito de arte más mundano, que a la arquitectura, lo comparten, en cambio los que prefieren la crítica adolecen de su falta. Desde un principio es obvio que cuanto más divertida sea la propuesta de Gehry, más atractiva resulta, y que cuando es menos fiel a si mismo, más convencionales se vuelven sus obras. Pero Pollack no opta por hacer un recorrido historicista por su trabajo. Opta más bien por hacer un recorrido por la personalidad del sujeto de su película. Juicioso, aunque no evidente. Y es que en principio ese sujeto no tiene nada atractivo. Gehry ya tiene sus buenos 60 años y su aspecto y modales son profundamente campechanos, tímidos y relajados. No hay nada en la imagen externa de Gehry que haga sospechar su enorme caudal de talento y fantasía, de hecho es incluso vulgar. Pero sabiamente Pollack se da cuenta de esto, aunque no duda en mostrarnos a este tranquilo anciano, pronto nos damos cuenta de que hay algo especial en él. Un atractivo. Quizá sea su eterna pero plácida sonrisa, quizá sea la manera trivial y nada afectada en que propone las formas más descabelladas para la maqueta de un edificio. De alguna manera se contrapone a sus edificios, cuyo exterior es sumamente atrevido e imaginativo y en cambio el interior es acogedor y humano. La dicotomía de Gehry sin embargo no se resuelve en una tensión en su vida privada como en otros artistas, dominados por la manía creativa. En cambio en Gehry, bien sea por el éxito que ha tenido, bien sea por que ha acabado haciendo exactamente lo que quería, la tensión solo se manifiesta en sus creaciones. Gehry no puede evitar que su trabajo le haga enormemente feliz. Y el acercamiento al personaje de Pollack está muy en consonancia con la persona misma. La película no es tensa en los sentimientos, pero si en un sentido intelectual. Es también un pequeño curso de cómo mirar un edificio, eso sí, dominados por la óptica de Gehry, que es una forma muy aceptable de hacerlo, Pollack se sirve de algunos recursos, tan típicos como hacer encadenados del boceto a la obra, pero a veces simplemente pasa de la idea a la obra sin perdida ninguna de claridad con el simple corte. Y ante el despliegue de talento de alguien que no hace edificios para integrarlos en su contexto, sino que se convierte en la parte llamativa, alegre y espectacular del contexto, Pollack no puede sino rendirse con profunda admiración y simpatía, dejando que la película sea más de su retratado que suya, por lo que, sin haber hecho jamás un documental, alcanza la virtud cumbre del cine documental clásico: Que lo que nos admire, sea el tema y no tanto la película.

miércoles, noviembre 15, 2006

Saw III

Para empezar diré que de las 3, la mejor es claramente la primera, quizás en esta entrega han apostado mas por la brutalidad de las escenas y la sangre, si saw fue una buena película no era solo por lo bestia que era, si no por la originalidad, y en esta entrega no es que lo consiga mucho.
El guion es algo casi sin sentido que solo sirve para ofrecer al espectador sangre, visceras, huesos rotos y alguna que otra nausea. Debo reconocer que en algunas de las escenas gire un poco la cabeza por la brutalidad de las imagenes. La historia comienza justo por donde termino la primera en forma de flashbacks y si recordais en la segunda entrega puzzle estaba en sus ultimas, ¿como planear todas esas torturas macabras? con un ayudante, el cual no esperas.

En esta entrega podriamos dividir la historia en dos partes, con dos personajes principales, que tienen entre si una estrecha relación, pero ninguno de los dos saben que estan jugando al mismo juego, juego en el que los dos personajes se juegan las vidas de otras personas y por supuesto también la suya propia.
El ritmo que mantiene es totalmente irregular, verdaderamente hay algunas escenas muy débiles y otras mas fuertes (en ambos sentidos) y sobre todo en la parte final de la película intenta mantener el ritmo con flashbacks sobre el principio y el final de la primera película, pero creo que eso hace que lo rompa un poco.
En cuanto al personaje de Shawnee Smith (Amanda) es un poco incomprensible teniendo en cuenta por todo lo que a pasado y no me explico como a podido acabar como acaba. Angus MacFadyen (Jeff) lo muestran al principio como un loco a causa de la muerte de su hijo pero mientras avanza la película vemos que también tiene su corazoncito y que intenta salvar a las víctimas del juego. Dina Meyer (Kerry) aparece demasiado tranquila teniendo en cuenta todo lo que le ocurre y lo que le puede pasar, me parece que tendría que estar mas nerviosa, esta demasiado tranquila. Tobin Bell (puzzle) pasa de ser la gran amenaza que ha sido en las otras dos entregas a ser un pobre moribundo que a pesar de ello sigue con su gran capacidad psicópata mental.

Un último punto a destacar, en esta tercera historia no aparece prácticamente la policía, solo un par de veces al principio del largometraje, todo lo contrario que en las anteriores que la policía tenía un papel mas o menos importante en las antecesoras a saw 3. Se ha confirmado una cuarta para el próximo halloween y si nada lo impide seran hasta 6, con el desenlace de la tercera pienso que la siguiente será distinta a las demas, un cambio que espero que sea para el bien de la saga.

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